Orla de bocetos junto a la ventana del patio

El patio todavía huele a tierra mojada. En el alféizar dejamos una tira de papel cebolla con el borde dibujado a regla: una orla de hojas y faroles que no tapa el texto. Hoy no corregimos el dibujo; solo miramos si las frases respiran dentro de esa franja.

Para el primer globo, el que habla de un tren que no llega, probamos el traductor manga ia y tachamos las palabras que sonaban a folleto. El resto lo comparamos con el catálogo del traductor manga, buscando un tomo donde el mismo silencio se hubiera escrito con menos adjetivos.

Las páginas verticales, las que se desplazan con el pulgar, las apartamos en un sobre marrón. El traductor de manhwas nos sirvió para no perder los sonidos que caen entre un panel y el siguiente. El cuadernillo cosido a mano, con erratas del círculo, lo revisamos con el traductor de doujinshi para no cambiar un mote que la autora usa como firma.

Al final pegamos en la orla una traducción de manga que ya circulaba entre amigas, solo para ver si el ritmo del diálogo cabía sin invadir las hojas dibujadas. Si sobra una sílaba, se queda fuera del marco.

Credit: Equipo MangaTranslate / ficory LLC